Las zonas libres son una importante herramienta para los países
industrializados y manufactureros que facilitan la distribución
de su mercancía a una mayor variedad de mercados a precios competitivos.
La tendencia es que las zonas libres más exitosas se encuentren
ubicadas en países industrializados, cerca de o en puntos industriales
y de manufactura o en rutas comerciales de importancia.
A fin de entender la razón por la cual ciertos países
industrializados pudieran sentir la necesidad de reemplazar a zonas
francas como la de Colón por zonas francas en sus propios países,debemos
revisar el éxito de la Zona Libre de Colón.
La Zona Libre de Colón
Creada en 1948, actualmente tiene una extensión de 400 hectáreas,
con 100 hectáreas adicionales disponibles para expansión.
Es la zona libre más grande de este hemisferio (y del mundo
si diferenciamos puertos libres de zonas libres) con más de
1,000 empresas operando bodegas directamente o moviendo mercancía
a través de representantes.
El principal negocio es la importación y exportación
de mecancía no existe transformación en este momento
en el área, sino sólo re-empaque, re-etiquetado, etc.
Sin embargo, los planes en implementación son de desarrollar
un parque industrial adyacente.
La incidencia de la Zona Libre de Colón se manifiesta claramente
en cifras tales como 15,000 empleos directos permanentes, 6,000 empleos
directos provisionales, una contribución de 9.4% del Producto
Interno Bruto y US$190 millones de contribución anual adicional
a la economía (cifras de 2000) incluyendo pagos a la Administración
de la Zona Libre de Colón, impuestos directos e indirectos,
Seguro Social, FECI y servicios de agua, luz y teléfono. Estas
cifras no incluyen la inversión directa en los negocios, la
re-inversión de ganancias en otras áreas de la economía
y el efecto multiplicador de los empleos que se generan en esta zona
franca.
Estos son los atractivos de una zona franca, que la hacen deseable
hasta a los países industrializados y que convierten a nuestra
Zona Libre de Colón en un punto focal que muchos quieren imitar
y algunos quieren erradicar.
Aunado a esto la ubicación de la Zona Libre de Colón,
que le permite una red de distribución competitiva con facilidades
de todo tipo de trasporte y la experiencia de sus empresarios y las
facilidades de crédito que ofrecen, son atractivos adicionales.
Regulaciones necesarias
Toda zona franca debe mantener un delicado balance entre la libertad
de comercio que es la que impulsa el éxito de las empresas y
las regulaciones necesarias para asegurar que no sea utilizada para
negocios ilícitos. Zona Libre significa libre de impuestos y
de restricciones en la importación y exportación de mercancías
que impidan el libre comercio, pero no libre de regulaciones.
La Zona Libre de Colón, a diferencia de algunas zonas francas
del área, se encuentra directamente administrada por una entidad
del gobierno, lo que representa un nivel de control mayor que en aquellas.
Nuevamente a diferencia de otras, nuestra zona libre mantiene la
carga en un área segregada bajo estricta supervisión
de Aduanas.
A partir de la Ley 46 de 1995 se establecieron regulaciones relativas
al lavado de dinero que incidieron en la zona franca al requerirse
la declaración de movimiento de efectivo y dificultarse la utilización
de ciertos instrumentos negociables.
La creación de la Unidad de Análisis Financiero, ente
encargado de recibir y analizar las declaraciones de efectivo, fue
un importante paso de nuestro país en la prevención del
lavado de dinero.
Posteriormente con las leyes 41 y 42 de 2000, se amplía la
definición de lo que se considera lavado de capitales, ya no
solo relacionado a bienes provenientes del tráfico de drogas,
sino de otros delitos graves como terrorismo, secuestro, tráfico
de armas, tráfico de personas, extorsión y fraude.
Las restricciones bancarias han continuado en aumento, especialmente
en áreas como la zona libre, donde la banca se autoreguló
a tal punto que dejaron de aceptarse documentos negociables completamente
legítimos. Esta es un área donde debe mejorarse el equilibrio
entre la regulación y libre comercio, a fin de que no se perjudiquen
las actividades legítimas en el afán de controlar las
ilícitas.
Panamá y la Zona Libre de Colón ha cumplido plenamente
con las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional
(GAFI), y participa activamente en su capítulo del Caribe (GAFIC)
donde se han llevado a cabo tipologías de las zonas francas
y la Zona Libre de Colón ha sido modelo regulatorio. Es importante
ahora que ese mismo marco regulatorio sea reflejado en el resto del
mundo, a fin de que compitamos en igualdad de condiciones.
Qué es la OCDE y cuáles son
sus objetivos
Los miembros de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE) son los siguientes: Alemania,
Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España,
Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría,
Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Korea, Luxemburgo, Méjico,
Noruega, Nueva Zelandia, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rep. Checa,
Rep. Eslovaca, Suecia, Suiza, Turquía y la Comunidad Europea
como ente regional. Como es de notar, predominan en dicho ente países
europeos quienes son los que ejercen el mayor control sobre la organización.
Una frase tomada del sitio de internet de esta agrupación
es muy reveladora: "El diálogo, consenso y la presión
de grupo, se encuentran en el corazón de la OCDE". Dado
que el propósito de la OCDE es el desarrollo económico
de sus miembros, la frase anterior deja de ser inocua. Si la parafraseamos,
el diálogo y el consenso entre los miembros de la OCDE para
la toma de sus decisiones y reglamentaciones en beneficio propio, serán
implementadas sobre los países no miembros a través de
la presión de ellos como grupo hacia el resto de los países
no miembros. Nos recuerda la política del big stick
o haces lo que yo quiero por las buenas o sino lo tendrás
que hacer por las malas.
Es lógico entonces preguntarnos si estamos ante un Cartel
o un organismo internacional. Las recientes actuaciones parecen sugerir
que es un cartel.
Sin ningún beneficio para Panamá y gracias a la presión
ejercida por la amenaza de sanciones tras habernos ubicado en una lista
negra de paraísos fiscales, sin serlo, Panamá
se vió en la necesidad de suscribir una Carta de Intención
en la que se acepta seguir las directrices de la OCDE. Debemos reconocer
y resaltar sin embargo, que el gobierno nacional realizó una
gran labor negociadora y dicha Carta de Intención claramente
establece que seguiremos las directrices de la OCDE en materia fiscal
únicamente cuando los demás países miembros de
la OCDE acaten las mismas directrices. Sería lógico asumir
que siendo parte de la OCDE y de quienes elaboraron tales directrices
los países miembros todos acatan las mismas. Nada más
lejos de la verdad.
Esto sustenta nuevamente el hecho de que la OCDE sólo busca
el interés de sus miembros y lo que es perdonable a sus miembros
(quienes nunca aparecen en listas negras) no lo es a los no-miembros.
Como parte de las directrices de la OCDE, aparecen en la palestra
nuevamente los Acuerdos de Intercambio de Información Tributaria.
Nuevamente a simple vista no debería ser particularmente preocupante
la negociación de estos acuerdos, sin embargo, tienen perjuicios
tales como:
- Panamá no se beneficia en nada de los mismos y afecta su
economía de servicios al aceptarlos.
- Son utilizados como puerta de acceso a la información comercial
de las empresas. Se permitiría acceso a información
confidencial de a quién se le compra y por cuánto, a
quién se le vende y por cuánto, lo cual sería
un ataque directo a la libertad de comercio.
- Son un camino sin regreso. Una vez se negocia un acuerdo de este
tipo con un país, ya no se le puede cerrar la puerta a los
demás y habría que firmarlos con todo país que
lo requiera.
Otro de los puntos importantes de las directrices de la OCDE es que
consideran a las zonas libres, call centers y cualesquiera políticas
de país que incentiven la inversión extranjera por medio
de la reducción de impuestos como "Prácticas fiscales
dañinas". Si bien el primer paso de aceptar las directrices
de la OCDE en el tema fiscal, pudiera no considerarse perjudicial a
nuestra economía más que para ciertos sectores, ése
es sólo el inicio ya que posteriormente tendríamos que
eliminar todos los incentivos fiscales que pudieran atraer inversión
extranjera y perderíamos totalmente nuestra soberanía
fiscal.
Esto afectaría iniciativas como el ALCA, CEMIS, Howard, Call
Centers, Plan Puebla-Panamá y a otras inversiones ya concretadas
como la Zona Libre, las zonas libres de petróleo, CEMIS, los
puertos, etc.
La habilidad de los países intermedios en la cadena de distribución
de mercancía (no industrializados) de planear e implementar
sus propias disposiciones fiscales es indispensable para su existencia.
Panamá es un ejemplo perfecto de país intermedio que
grandemente se beneficia de ser un punto intermedio en la cadena de
distribución y que por lo tanto debe defender su soberanía
fiscal y la libertad de comercio contra todo ataque.
La libertad de comercio, las libertades personales, como la democracia
y la soberanía son pilares indispensables de nuestra forma de
vida. Si eliminamos una, las otras seguirán el mismo camino.