Zonas Libres y la Libertad de Comercio
Directrices de la OCDE ponen en peligro las zonas francas

Por: Lic. Rainelda Mata-Kelly / Asesora Legal - AUZLC

Las zonas libres son una importante herramienta para los países industrializados y manufactureros que facilitan la distribución de su mercancía a una mayor variedad de mercados a precios competitivos.

La tendencia es que las zonas libres más exitosas se encuentren ubicadas en países industrializados, cerca de o en puntos industriales y de manufactura o en rutas comerciales de importancia.

A fin de entender la razón por la cual ciertos países industrializados pudieran sentir la necesidad de reemplazar a zonas francas como la de Colón por zonas francas en sus propios países,debemos revisar el éxito de la Zona Libre de Colón.

La Zona Libre de Colón

Creada en 1948, actualmente tiene una extensión de 400 hectáreas, con 100 hectáreas adicionales disponibles para expansión.

Es la zona libre más grande de este hemisferio (y del mundo si diferenciamos puertos libres de zonas libres) con más de 1,000 empresas operando bodegas directamente o moviendo mercancía a través de representantes.

El principal negocio es la importación y exportación de mecancía — no existe transformación en este momento en el área, sino sólo re-empaque, re-etiquetado, etc. Sin embargo, los planes en implementación son de desarrollar un parque industrial adyacente.

La incidencia de la Zona Libre de Colón se manifiesta claramente en cifras tales como 15,000 empleos directos permanentes, 6,000 empleos directos provisionales, una contribución de 9.4% del Producto Interno Bruto y US$190 millones de contribución anual adicional a la economía (cifras de 2000) incluyendo pagos a la Administración de la Zona Libre de Colón, impuestos directos e indirectos, Seguro Social, FECI y servicios de agua, luz y teléfono. Estas cifras no incluyen la inversión directa en los negocios, la re-inversión de ganancias en otras áreas de la economía y el efecto multiplicador de los empleos que se generan en esta zona franca.

Estos son los atractivos de una zona franca, que la hacen deseable hasta a los países industrializados y que convierten a nuestra Zona Libre de Colón en un punto focal que muchos quieren imitar y algunos quieren erradicar.

Aunado a esto la ubicación de la Zona Libre de Colón, que le permite una red de distribución competitiva con facilidades de todo tipo de trasporte y la experiencia de sus empresarios y las facilidades de crédito que ofrecen, son atractivos adicionales.

Regulaciones necesarias

Toda zona franca debe mantener un delicado balance entre la libertad de comercio que es la que impulsa el éxito de las empresas y las regulaciones necesarias para asegurar que no sea utilizada para negocios ilícitos. Zona Libre significa libre de impuestos y de restricciones en la importación y exportación de mercancías que impidan el libre comercio, pero no libre de regulaciones.

La Zona Libre de Colón, a diferencia de algunas zonas francas del área, se encuentra directamente administrada por una entidad del gobierno, lo que representa un nivel de control mayor que en aquellas.

Nuevamente a diferencia de otras, nuestra zona libre mantiene la carga en un área segregada bajo estricta supervisión de Aduanas.

A partir de la Ley 46 de 1995 se establecieron regulaciones relativas al lavado de dinero que incidieron en la zona franca al requerirse la declaración de movimiento de efectivo y dificultarse la utilización de ciertos instrumentos negociables.

La creación de la Unidad de Análisis Financiero, ente encargado de recibir y analizar las declaraciones de efectivo, fue un importante paso de nuestro país en la prevención del lavado de dinero.

Posteriormente con las leyes 41 y 42 de 2000, se amplía la definición de lo que se considera lavado de capitales, ya no solo relacionado a bienes provenientes del tráfico de drogas, sino de otros delitos graves como terrorismo, secuestro, tráfico de armas, tráfico de personas, extorsión y fraude.

Las restricciones bancarias han continuado en aumento, especialmente en áreas como la zona libre, donde la banca se autoreguló a tal punto que dejaron de aceptarse documentos negociables completamente legítimos. Esta es un área donde debe mejorarse el equilibrio entre la regulación y libre comercio, a fin de que no se perjudiquen las actividades legítimas en el afán de controlar las ilícitas.

Panamá y la Zona Libre de Colón ha cumplido plenamente con las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), y participa activamente en su capítulo del Caribe (GAFIC) donde se han llevado a cabo tipologías de las zonas francas y la Zona Libre de Colón ha sido modelo regulatorio. Es importante ahora que ese mismo marco regulatorio sea reflejado en el resto del mundo, a fin de que compitamos en igualdad de condiciones.

Qué es la OCDE y cuáles son sus objetivos

Los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) son los siguientes: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Korea, Luxemburgo, Méjico, Noruega, Nueva Zelandia, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rep. Checa, Rep. Eslovaca, Suecia, Suiza, Turquía y la Comunidad Europea como ente regional. Como es de notar, predominan en dicho ente países europeos quienes son los que ejercen el mayor control sobre la organización.

Una frase tomada del sitio de internet de esta agrupación es muy reveladora: "El diálogo, consenso y la presión de grupo, se encuentran en el corazón de la OCDE". Dado que el propósito de la OCDE es el desarrollo económico de sus miembros, la frase anterior deja de ser inocua. Si la parafraseamos, el diálogo y el consenso entre los miembros de la OCDE para la toma de sus decisiones y reglamentaciones en beneficio propio, serán implementadas sobre los países no miembros a través de la presión de ellos como grupo hacia el resto de los países no miembros. Nos recuerda la política del “big stick” — o haces lo que yo quiero por las buenas o sino lo tendrás que hacer por las malas.

Es lógico entonces preguntarnos si estamos ante un Cartel o un organismo internacional. Las recientes actuaciones parecen sugerir que es un cartel.

Sin ningún beneficio para Panamá y gracias a la presión ejercida por la amenaza de sanciones tras habernos ubicado en una lista “negra” de paraísos fiscales, sin serlo, Panamá se vió en la necesidad de suscribir una Carta de Intención en la que se acepta seguir las directrices de la OCDE. Debemos reconocer y resaltar sin embargo, que el gobierno nacional realizó una gran labor negociadora y dicha Carta de Intención claramente establece que seguiremos las directrices de la OCDE en materia fiscal únicamente cuando los demás países miembros de la OCDE acaten las mismas directrices. Sería lógico asumir que siendo parte de la OCDE y de quienes elaboraron tales directrices los países miembros todos acatan las mismas. Nada más lejos de la verdad.

Esto sustenta nuevamente el hecho de que la OCDE sólo busca el interés de sus miembros y lo que es perdonable a sus miembros (quienes nunca aparecen en listas negras) no lo es a los no-miembros.

Como parte de las directrices de la OCDE, aparecen en la palestra nuevamente los Acuerdos de Intercambio de Información Tributaria. Nuevamente a simple vista no debería ser particularmente preocupante la negociación de estos acuerdos, sin embargo, tienen perjuicios tales como:

  1. Panamá no se beneficia en nada de los mismos y afecta su economía de servicios al aceptarlos.
  2. Son utilizados como puerta de acceso a la información comercial de las empresas. Se permitiría acceso a información confidencial de a quién se le compra y por cuánto, a quién se le vende y por cuánto, lo cual sería un ataque directo a la libertad de comercio.
  3. Son un camino sin regreso. Una vez se negocia un acuerdo de este tipo con un país, ya no se le puede cerrar la puerta a los demás y habría que firmarlos con todo país que lo requiera.

Otro de los puntos importantes de las directrices de la OCDE es que consideran a las zonas libres, call centers y cualesquiera políticas de país que incentiven la inversión extranjera por medio de la reducción de impuestos como "Prácticas fiscales dañinas". Si bien el primer paso de aceptar las directrices de la OCDE en el tema fiscal, pudiera no considerarse perjudicial a nuestra economía más que para ciertos sectores, ése es sólo el inicio ya que posteriormente tendríamos que eliminar todos los incentivos fiscales que pudieran atraer inversión extranjera y perderíamos totalmente nuestra soberanía fiscal.

Esto afectaría iniciativas como el ALCA, CEMIS, Howard, Call Centers, Plan Puebla-Panamá y a otras inversiones ya concretadas como la Zona Libre, las zonas libres de petróleo, CEMIS, los puertos, etc.

La habilidad de los países intermedios en la cadena de distribución de mercancía (no industrializados) de planear e implementar sus propias disposiciones fiscales es indispensable para su existencia. Panamá es un ejemplo perfecto de país intermedio que grandemente se beneficia de ser un punto intermedio en la cadena de distribución y que por lo tanto debe defender su soberanía fiscal y la libertad de comercio contra todo ataque.

La libertad de comercio, las libertades personales, como la democracia y la soberanía son pilares indispensables de nuestra forma de vida. Si eliminamos una, las otras seguirán el mismo camino.